Desde la Defensoría del Pueblo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, promovemos e impulsamos a las instituciones deportivas porteñas a la incorporación en sus clubes de la figura del Defensor del Socio, que si bien es relativamente novedosa en el ámbito local, es utilizada y exitosamente en el plano internacional por su función primordial en la defensa y protección de los derechos de las masas societarias.

El Defensor del Socio es un órgano unipersonal e independiente de las Comisiones Directivas e inclusive de aquellas particulares que conducen la vida institucional y deportiva de los clubes, no obstante su conformación depende de la aprobación en asamblea y/o lo que indiquen sus respectivos estatutos.

Es competencia de quien ocupe el cargo canalizar los reclamos y consultas de los asociados, siempre que estos estén relacionados con cuestiones propias de la masa social, haciendo las gestiones y trámites pertinentes a fin de resolver la demanda. También es su función la de intervenir en conflictos, entre socios o entre estos y las comisiones de la institución, propiciando resoluciones consensuadas a las interpelaciones de las partes y la presentación de sugerencias vinculadas con los derechos y obligaciones de los asociados a la institución deportiva.

La incorporación de la figura del Defensor del Socio significa para los clubes avanzar hacia un modelo de gestión inclusivo y plural, capaz de asegurar una verdadera apertura democrática que promueve y propicia una mejor convivencia institucional.